Ana Bezaury

Cuando era niña, limpiaba y ordenaba mi estuche de útiles de forma casi religiosa. El proceso iba así: vaciaba todos los contenidos del estuche, limpiaba cada objeto y cada recoveco del estuche con un kleenex, le sacaba punta a cada uno de mis colores y con mucho cuidado regresaba cada objeto a su compartimento correspondiente. Este es el recuerdo más vívido que tengo de mis clases de primaria.

Antes de graduarme de la universidad mi mamá me regaló el libro de The Life-Changing Magic of Tidying Up de Marie Kondo y me enamoré de él en el primer capítulo. Meses después una amiga me regaló el libro de Goodbye Things de Fumio Sasaki, ese fue mi primer encuentro con el mundo del minimalismo. Me rodeé de libros, artículos y podcasts sobre organización, minimalismo, hábitos, consumismo, fast-fashion y zero-waste

Poner en práctica el método KonMari fue como desatar una bola de nieve que me llevó a conocer ideas y prácticas que poco a poco han transformado mi estilo de vida en uno mucho más consciente e intencional. Más que un método de organización, el método KonMari es una guía que me ayudó a generar conciencia de mis hábitos, a conocerme mejor y a crear espacio en mi vida para lo que realmente me importa. Esa es la magia que quiero compartir.