• Ana Bezaury

Adiós Cosas




Fumio Sasaki pasaba sus días sumergido en una rutina aletargada, fundido en su pequeño departamento saturado de ropa sin lavar, libros sin leer y latas de cerveza vacías. Su vida estaba contraída y dominada por una aspiración genérica de éxito, pero hace algunos años, Fumio tuvo una idea que le ayudaría a recuperar el control sobre su vida: decirle adiós a sus cosas.


Con cientos de blogs y libros sobre minimalismo, cada vez son más las personas que adoptan este estilo de vida. Muchos lo hacen buscando claridad y tranquilidad en un mundo ruidoso y saturado. Hay quienes encontraron libertad y ligereza después de pasar años enterrados entre sus cosas. También están quienes, a pesar llenar sus closets con ropa de marca y sus garajes con coches deportivos, se sentían completamente vacíos y se desprendieron de sus posesiones para ir en busca de su felicidad. Pero ¿Qué es el minimalismo? ¿Es un estilo de vida? ¿Es una filosofía? ¿Es un estilo arquitectónico o artístico? La respuesta a todas estas preguntas es sí.


No creo que exista una definición exacta de minimalismo, cada quién puede entenderlo y vivirlo como lo necesite. Mi definición es esta: El minimalismo es una idea simple que puedes aplicar a todas las áreas de tu vida, es quitar lo que sea que te está estorbando y hacer más espacio en tu vida para las cosas que quieres.


Fumio Sasaki describe su proceso hacia el minimalismo así: “En la medida en la que aligeré la carga de mi hogar, también aligeré la carga de mi mente y de mi corazón”. Suena cursi, pero en mi experiencia, esto es exactamente lo que sucede. Cada cosa que poseemos o que estamos pensando en comprar ocupa un espacio en nuestra mente y en nuestro corazón. Permíteme explicar: aunque arrastres la montaña de ropa a la esquina en donde “no estorba”, el cerebro es incapaz de ignorar el ruido visual; el exceso y el desorden provocan ansiedad, y la ansiedad nubla la mente. Por otro lado, estamos tratando de alimentar a un monstruo insaciable que siempre pide más ropa, mejor maquillaje y el iPhone más nuevo. Es una lucha que consume la mayor parte de nuestro tiempo y energía. Cuando le decimos adiós a estas cosas, también le decimos adiós a la constante lucha y podemos dejar ese espacio en nuestra mente y nuestro corazón libre para experiencias, personas y actividades que nos hacen verdaderamente felices.


Tal vez estás pensando que vivo en una caja blanca con un par de zapatos, dos mudas de ropa, un jabón, una cuchara y un sartén, pero no es así. Personalmente, soy fan de la cultura budista, me encantan sus espacios limpios, simples y modestos, pero ese no es mi estilo de vida. Tengo un clóset lleno de ropa que me encanta usar, tengo algunos libros que no me canso de leer una y otra vez, tengo platos suficientes para mi y para mis invitados, tengo un comedor con cuatro sillas y tengo varias plantas en mi balcón. Lo que no vas a encontrar en mi departamento es ropa que lleva meses sin ver la luz del día, libros que algún día voy a leer, adornos que no me traen ningún recuerdo en particular y plantas medio muertas porque no tengo el tiempo para cuidarlas. No se trata de sacar por sacar, se trata de parar de consumir y acumular inconscientemente y curar los objetos de tu casa como si fuera un museo, dejando que las cosas que amas tengan más espacio para brillar.


Esta práctica es un proceso completamente personal. Para Fumio Sasaki, el minimalismo fue la herramienta que le devolvió el control sobre sus recursos más preciados: tiempo y energía. Para mi, es un proceso constante que me hace consciente de mis hábitos, me ayuda a conocerme mejor, y lo más importante: a mantener espacio en mi vida para las cosas que realmente quiero.


¿Y tú? ¿Qué pasaría si le dices adiós a tus cosas?